Historia de la Agrupación Astronómica de Eivissa (AAE)

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La Agrupación Astronómica de Ibiza nació en 1956, tras una primera reunión celebrada en diciembre de ese año para constituir una entidad que reuniera a los aficionados (bastante escasos) que en ese momento existían en la isla.

Se da la circunstancia de que antes de que se produjera el nacimiento de la Agrupación tuvo lugar la construcción del Observatorio de Puig des Molins, que se inauguró en agosto de ese mismo año de 1956. Por tanto, y contrariamente a lo que parecería lógico, primero se construyó el observatorio y después se constituyó la agrupación que se encargaría de gestionarlo en los años posteriores.

La idea de construir un observatorio en la zona de Puig des Molins, que en aquella época era un buen emplazamiento porque la ciudad era muy pequeña y apenas había contaminación lumínica en ese área, surgió a causa de la popularidad y el eco social que alcanzó la oposición de Marte de 1956, especialmente favorable, y que tuvo gran repercusión en los medios de comunicación desde bastante antes de que se produjera.

Hacia el año 1949, Jaime Mauri Corbella, aparejador del Ayuntamiento de Eivissa, se enteró de que cierta persona de la isla, Joan Arabí Verdera, tenía un teodolito que deseaba vender. Debido a su profesión, Jaime Mauri se interesó por el instrumento y esto propició quevisitara el domicilio de Arabí en varias ocasiones hasta que acordaron la venta. En una de estas visitas, sin embargo, Arabí también le mostró un telescopio que deseaba vender. Al verlo, Mauri se dio cuenta de que era un excelente refractor, pero no llegó a interesarse más por él al pensar que el precio sería muy elevado.

Unos seis años más tarde, un colega suyo que vino de Mallorca le preguntó si conocía del domicilio de Joan Arabí, pues venía con el encargo de negociar la compra de un telescopio para un instituto de Palma. Cuando Mauri acompañó a esta persona a la casa de Arabí y comprobó el precio que éste pedía por el telescopio, bastante más barato de lo que había pensado, se decidió a hablar rápidamente con el alcalde de la ciudad, Antonio Guasch, para que fuera el Ayuntamiento el que lo adquiriera y lo instalara, al objeto de que no saliera de la isla. El alcalde se interesó mucho por este proyecto y se pactó la compra por 25.000 pesetas, un precio no demasiado elevado incluso para aquella época.

Este telescopio es el que se acabaría instalando en el futuro observatorio de Puig des Molins y que estaría en uso hasta la llegada del siglo XXI. Al parecer, este tubo lo había comprado Arabí en la época de la Primera Guerra Mundial en Bélgica. Se trataba de un refractor de 160 mm de abertura y 2600 mm de focal, con óptica de la casa francesa "Secretan". La montura era ecuatorial tipo alemán, con columna de fundición, y había sido construida por la casa "Bardu", también francesa. Finalmente, el seguimiento ecuatorial era impulsado por un peso y un sistema de relojería con regulador de paletas Foucault.

La oposición de Marte de 1956

Por tanto, en aquel año se había empezado a poner de moda el planeta Marte, a causa de la próxima oposición, y también por la fantasía y el misterio que rodeaba a todo lo relativo a la investigación del espacio. Además, se añadió a este hecho el entusiasmo que puso un joven ibicenco llamado Daniel Escandell, que estaba estudiando Ciencias Exactas en Barcelona, y era uno de los más inquietos aficionados de la isla, junto con los hermanos Federico y José Luis Bofill, así como el sacerdote Antonio Planas Palau. Daniel Escandell había tenido estrechos contactos con el gran astrónomo de Ibiza, el sacerdote Vicent Serra i Orvai (fallecido en 1952), que fue vocal de la Sociedad Astronómica de España y estaba en contacto con los más destacados astrónomos de España y Europa.

Todas estas circunstancias desembocaron en la decisión, por parte del Ayuntamiento, de construir un observatorio en Puig des Molins, en un solar comprado a precio de ganga (en aquella época no había empezado aún la especulación inmobiliaria), situado entre los molinos de viento que desde hacía varios siglos coronaban ese promontorio estratégicamente situado.

Debe explicarse aquí que, en aquella época, principios-mediados de los años 50, funcionaban en España dos grandes entidades astronómicas: la Sociedad Astronómica de España y América (SADEYA), fundada por Comás Solà, y la asociación Aster, con la que Daniel Escandell, en su estancia en Barcelona, estaba especialmente vinculado.

A consecuencia de los lazos de Escandell con Aster, un nutrido grupo de sus socios decidió realizar una expedición a Ibiza para observar en buenas condiciones la oposición de Marte. Eso aceleró notablemente la construcción del obervatorio, que de todos modos no dejaba de consistir en una construcción modesta: un edificio pequeño, de unas dos plantas de altura, rematado por una cúpula, en cuyo interior se encontraba el telescopio adquirido a Joan Arabí.

Hay que decir que en aquella época los materiales de construcción no abundaban precisamente en una isla acostumbrada a la subsistencia y en un periodo recién salido de la posguerra. La cúpula fue construida en el taller Antonio Guillem, de Ibiza, y para forrarla adecuadamente se precisaba chapa de cobre, pero no la había en la isla, de modo que, de forma provisional, se optó por recubrirla de una especie de cartón piedra. Al menos serviría para hacer frente a la visita de la expedición peninsular.

La visita de los astrónomos catalanes constituyó un éxito, aunque no faltó algún comentario a nivel popular que cuestionaba la conveniencia de haber gastado “tanto dinero” en una obra que la inmensa mayoría de la población no comprendía. En los siguientes enlaces se puede comprobar el seguimiento que tuvo el evento tanto a nivel local como nacional:

Una vez que pasó la famosa oposición de Marte, todo pareció quedar como antes, y se hizo evidente la necesidad de que alguien se ocupara del futuro de la recién estrenada construcción.Fue así como los aficionados de la isla decidieron constituir la que sería la Agrupación Astronómica Ibiza.

Reunión constituyente

Según rememora uno de los integrantes de aquel núcleo originario de aficionados, José Luis Bofill, la reunión constituyente tuvo lugar el 20 de diciembre de 1956 en el mismo observatorio. Se nombró una comisión organizadora, encabezada por Alberto Prats Cardona, que era abogado y concejal del Ayuntamiento, que actuaría en calidad de secretario de la Agrupación.

La burocratizada y rígida administración del momento (época franquista) obligaba a que cualquier reunión debía tener previamente autorización administrativa, lo que ralentizó de forma desesperante algo tan aparentemente sencillo como la fundación formal de la entidad. El 22 de septiembre de 1957 se presentó al resto de futuros asociados el borrador del reglamento de la Agrupación Astronómica Ibiza. El Ayuntamiento lo aprobó el 28 del mismo mes, y el 16 de diciembre de ese año se remitió a la Delegación del Gobierno, que a su vez los trasladó a la Dirección General de Política Interior, la cual, y según informe del Instituto Geográfico y Catastral, asesorado por el director del Observatorio Nacional, obligó a modificar dos artículos del reglamento. Después de repetir todo el procedimiento con las correcciones incorporadas, y tras el visto bueno del Ministerio de Gobernación, se autorizó la realización del acta fundacional, que tuvo lugar el 14 de agosto de 1959. Su primera junta directiva estuvo formada por:

Presidente: Antonio Guasch Juan, alcalde de la ciudad de Ibiza.

Vicepresidente: Agustín Pérez Botella, profesor del Instituto de Enseñanza Media.

Secretario: Alberto Prats Cardona, abogado y concejal.

Vicesecretario: Antonio Planas Palau, sacerdote.

Tesorero: Juan Cervera Roig, empleado del Instituto Nacional de Previsión.

Bibliotecario: Federico Bofill Mercadé, practicante.

Vocal 1º: Antonio Juan Guasch, sacerdote.

Vocal 2º: Jaime Mauri Corbella, aparejador del Ayuntamiento.

Vocal 3º: Leonardo Matutes Roig, concejal del Ayuntamiento.

Vocal 4º: Domingo Viñets Deordal, fotógrafo.

Daniel Escandell figuraba como director del observatorio.

Cabe decir que de todos ellos, la mayoría no eran aficionados, pues figuraban por su calidad de autoridades municipales. Solo tres o cuatro (y casi ninguno de ellos estaba en esta Junta Directiva) eran realmente aficionados: Daniel Escandell, los hermanos Federico y José Luis Bofill, Antonio Planas (tenía un telescopio particular) y algún otro de forma muy esporádica.

Lo cierto es que, después de algún periodo de actividad, a los pocos años de haberse constituido oficialmente, la entidad entró en un periodo de letargo. Ello coincidió además con los daños provocados en la cúpula por un fuerte vendaval. Ante esta situación y para evitar su deterioro, se optó por desmontar el telescopio. Eso sucedió en el año 1960 y permaneció 10 años colocado en la planta baja del obervatorio.

Durante este largo periodo se solicitaron subvenciones al Ayuntamiento y a la Diputación Provincial. Estas gestiones dieron como resultado el compromiso de que, en cuanto dichas administraciones dispusieran de alguna partida, serían concedidas. Este compromiso animó al médico Pedro Alcántara Martínez (muy amigo de Daniel Escandell y que, de hecho, había participado mucho en la petición de las subvenciones), a adelantar 25.000 pesetas para rehabilitar el observatorio. Alberto Prats hizo lo mismo con 15.000 pesetas.

Fue así como se pudieron colocar finalmente planchas de aluminio en esta estructura y se pudo volver a montar el telescopio. También, gracias a la subvención, se crearon dos alturas en el interior del edificio (antes solo había una), al objeto de permitir disponer de un dormitorio para el caso de estudiantes que quisieran pernoctar en el inmueble si venían de fuera de la ciudad.

Labor pedagógica y divulgativa

En 1977 fue nombrado presidente Federico Bofill y su hermano José Luis fue designado secretario.

A partir de aquel momento, la Agrupación inició, siempre con un número muy reducido de asociados, una labor pedagógica que consistía en la publicación en la prensa local (Diario de Ibiza) de la sección periódica titulada “Miradas a lo alto” que era una especie de efemérides astronómica, con los objetos que podían observarse en cada época del año. Del mismo modo, el propio observatorio recibió la visita de grupos escolares y se organizaban sesiones públicas de obervación, sobre todo coincidiendo con algún fenómeno interesante.

En 1983 el Consell Insular de Eivissa y Formentera y el Ayuntamiento de Eivissa concedieron sendas subvenciones para forrar la cúpula con fibra de vidrio, elemento que garantizaba una adecuada conservación de esta estructura. Ello obligó a desmontar de nuevo el telescopio, para evitar daños durante las operaciones.

Junto al observatorio se construiría también, ya a finales de los años 80, con Enrique Mayans como alcalde, una pequeña dependencia de planta rectangular, sobre la base de un antiguo cobertizo, que durante años alojó a un matrimonio que hacía las funciones de vigilancia para evitar robos como el que se había producido en una determinada ocasión, en que los cacos se llevaron un ocular, rompieron el buscador de telescopio y causaron algún otro daño menor.

En 1986, el observatorio fue testigo del paso del cometa Halley, acontecimiento que fue observado por un buen número de aficionados que se acercaron a las instalaciones para contemplarlo con sus propios ojos a través del refractor, que por entonces constituía ya una pieza de museo.

Entre 1991 y 1993, la Agrupación desarrolló una importante actividad divulgativa de la astronomía, al recorrer todos los pueblos de Ibiza y Formentera, algunos de ellos en varias ocasiones diferentes, para mostrar al público los secretos del firmamento. Los socios llevaban sus propios equipos para ponerlos a disposición de los interesados. Los dirigentes de la Agrupación solicitaban al párroco que anunciara durante la misa que, a la salida, los fieles que lo desearan podrían observar a través de telescopios que se habían instalado fuera. De este modo, se aseguraba la presencia de público.

A mediados de la década de 2000 se desmanteló el telescopio, muy aquejado ya de deficiencias ópticas y notablemente desfasado para su uso. Además, en la escalera de acceso adosada al edificio se descubrieron grietas que determinaron la definitiva clausura del edificio.

En 2011, el Consorcio Eivissa Patrimonio de la Humanidad, dirigido por el Ayuntamiento, adjudicó un proyecto global de restauración y mejora de todo el edificio y sus instalaciones, mientras el Consell adquirió un nuevo telescopio, moderno e informatizado. Todo este nuevo instrumental permitirá a la Agrupación Astronómica de Eivissa afrontar el siglo XXI e inaugurar de forma prometedora una nueva etapa de su ya larga existencia.

La nueva generación

Hacia el año 2009 la Agrupación había experimentado importantes novedades. Una nueva generación de astrónomos aficionados, liderados por el prestigioso astrofotógrafo Ignacio de la Cueva, se había incorporado a la entidad, en la que aún continuaba José Luis Bofill como presidente. La organización se reactivó notablemente a raíz del proyecto de construcción de un nuevo observatorio astronómico en Cala d’Hort, zona de privilegiados cielos nocturnos, concretamente en una dependencia anexa de la casa payesa propiedad del Consell. Allí se instaló un moderno y sofisticado telescopio de 500 mm. de diámetro, sobre una montura computerizada y dirigible a través de internet. El equipo fue adquirido por el Consell siendo conseller de Medio Ambiente Albert Prats Rodríguez y fue inaugurado en mayo de 2011, 55 años después de que se estrenara el primer observatorio de la isla.

La dirección de Ignacio de la Cueva permitió formar a una docena de aficionados en el mundo de la astrometría y la astrofotografía, y la Agrupación anunció en noviembre de 2011, el mismo año en que se inauguró el Telescopio de Cala d’Hort (TCH), el descubrimiento de sus tres primeros asteroides.

La Agrupación Astronómica de Ibiza encara con grandes expectativas los próximos años, ya que por primera vez dispone de instrumental de alta calidad a su servicio, y ve resurgir con fuerza un núcleo de aficionados (veinte en total a finales de 2011) que, con sus propios equipos o con el TCH, realizan importantes contribuciones a la astronomía amateur.